Planificación de las finanzas personales: La mejor herramienta para un mejor vivir

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Créditos de consumo: Desarrollando mejores hábitos

Se estima que los peruanos debemos más de mil millones de dólares en créditos de consumo siendo los principales beneficiados aquellos prestamistas que colocaron su participación a intereses que nosotros podríamos considerar anómalos, pues hacen que una parte de nuestra población arrastre deudas personales más allá de lo que su perfil de riesgo personal amerita. No en vano, dichos colocadores de fondos han obtenido en los últimos años utilidades realmente extraordinarias. Hay definitivamente una gran proporción de créditos a tasas desproporcionadas debido principalmente a una carencia de información.

El medio más típico para colocar créditos de consumo es la tarjeta de crédito. Los emisores de las mismas usualmente ganan dinero cobrando tanto a titulares de tarjetas como a los negocios que venden los productos o servicios consumidos. Al titular de la tarjeta le cobran intereses, mantenimiento y otros gastos; al negocio le cobran comisiones por los montos vendidos a través de las tarjetas. Últimamente existe gran actividad en el negocio de tarjetas de crédito, ¿por qué? Las tarjetas de crédito crean beneficios enormes para los emisores de las mismas. Observamos que quienes se benefician más son aquellos que emiten tarjetas propias, usualmente las tiendas de departamentos, las mismas que suelen cobrar los más altos intereses del mercado, incluso en algunos casos, doblando los intereses que una tarjeta de crédito bancaria requeriría.

Tarjeta de crédito: Cómo funciona

¿Cómo funcionan las tarjetas de crédito? Usted puede hacer compras con su tarjeta de crédito hasta cierto límite. Las líneas de crédito máximas son fijadas por el emisor de la tarjeta. Al utilizar la tarjeta, usted está pidiendo prestado contra su límite y está al mismo tiempo pagando por el dinero prestado. Si por ejemplo su línea de crédito es de $1.000 y usted compra ropa por $100, usted aún tiene $900 de línea de crédito disponible. Cuando usted paga los $100 (más las cargas de interés si excede el plazo de pago sin cargos de interés), usted tiene otra vez $1.000 en crédito disponible. A esto se le conoce como una cuenta de crédito revolvente. Hay muchas personas que no pagan su línea tomada, sino que por el contrario trasladan su cuenta para al mes próximo pagando sólo una parte del crédito tomado. Casi seis de cada diez titulares de tarjeta hacen esto, y la cantidad media que trasladan de un mes a otro está entre $400 y $1,100 dependiendo de cómo se mida. Si los titulares de tarjetas pagaran su cuenta cada mes, los emisores de tarjetas no harían ningún dinero. Tome el caso de un titular de tarjeta con una línea de crédito tomada de $2.500 al 51.2 por ciento de interés efectivo anual (3.5% mensual). Si él hiciera solamente una cuota mínima de diez por ciento del saldo acreedor sin pagar, luego de un año habrá pagado $2,129, ¡habiendo pagado $745 en intereses y aún debiendo $1,116! ¡Todo eso para los $2.500 prestados asumiendo que no carga más a dicha deuda y sin considerar renovaciones, porte y otros gastos! La conclusión es sencilla: No podemos permitirnos más de cierto nivel de deudas en tarjetas de crédito. A partir de cierto monto debemos, si somos racionales, pensar en otros esquemas de financiamiento o re-financiamiento, algunos de los cuales se presentan en otras secciones de este sitio.

Tarjetas de crédito: Una necesidad

Usted necesita tarjetas de crédito para muchas cosas. Con el uso cada vez más extendido de Internet, hay cosas que simplemente no podría comprar sin una tarjeta. En adición están los viajes, el alquilar de vehículo, reservas en un hotel, etc. Es también muy difícil comprar por teléfono o por correo sin una tarjeta de crédito. Usar tarjetas de crédito sabiamente puede tener un lugar en su vida financiera, aunque alguna gente sabia, especialmente los más mayores, tienen el hábito de pagar en efectivo o de usar una tarjeta de débito. La clave es ser inteligente sobre cómo usted utiliza el crédito, incluso antes de solicitar una tarjeta.

Haga el siguiente ejercicio:

  • Calcule cuánta deuda de tarjetas de crédito puede permitirse para pagar por completo cada mes. No consuma con la tarjeta los montos que exceden dicha suma.
  • Lea la letra chica de la literatura de la tarjeta de crédito que tiene o desea obtener, analice sus cláusulas y encuentre un gato escondido si hay alguno. Hágase las siguientes preguntas: ¿Es la tasa fija o variable? ¿Es la tasa aplicable de oferta sólo por un tiempo? ¿Cuál es el período para pagar sin intereses y cómo se compara a otras tarjetas? ¿Cuál es el mantenimiento o costo de renovación anual? ¿Cuáles son las moras y gastos administrativos y de mantenimiento? ¿Cuál es el interés por disposición de efectivo? Éste último es muy importante ya que el interés bajo este esquema usualmente es mucho más alto.
  • Verifique lo que le ofrecen verbalmente comparándolo con lo que está escrito.
  • Ponga un límite al número de tarjetas que usted posee: una o dos, las que le brindan mejores condiciones, no más.
  • Negocie las tarifas si usted siente que su tarifa es demasiado alta o si los mantenimientos o renovaciones son indignantes. Diga a su emisor de tarjeta que usted está considerando mover sus cuentas a otra organización.

Re-avaluando y minimizando sus gastos

Sabemos entonces que los tres ítems principales sobres los cuales debemos estar enterados son, el tipo de interés, el mantenimiento, la renovación anual y el período para pagar sin intereses. La clase de tarjeta que usted desea depende de la manera en que usted paga sus cuentas. Si usted necesita de crédito revolvente, entonces lo que usted desea es una tarjeta de crédito con un tipo de interés muy bajo. Si usted paga el total cada mes, entonces usted desea una tarjeta con un mantenimiento y costo de renovación anual muy bajo o inexistente así como un largo periodo libre de interés. Realizar pagos mínimos mensuales podría mantenerlo como deudor por siempre si usted no utiliza el sentido común y aplica cierta cirugía.

Amortizar lo más que pueda el saldo acreedor de su tarjeta de crédito es siempre una práctica sana. Si no tiene en este momento esa capacidad de pago, piense entonces en alternativas, ya sea tomando una tarjeta con menores intereses o un préstamo personal, existen diferentes alternativas que usted debería evaluar. Si tiene el tiempo, revise entonces las alternativas que el mercado le ofrece en cuanto a tipos de interés y cargos diversos. También puede optar por dejar ese trabajo a nosotros, Creditosperu.com. Es de suma importancia no incurrir en pagos tardíos, ya que éstos serán divulgados a las centrales de riesgo y su informe de crédito será pobre. La próxima vez que solicite crédito, probablemente será rechazado. Miremos algunos otros honorarios de la tarjeta de crédito.

Controlando sus hábitos de consumo Los malos hábitos en el uso de la tarjeta de crédito han causado divorcios, bancarrotas y serios disturbios emocionales. Usted puede evitar caer en dicha trampa siguiendo algunas reglas simples. Sepa su saldo acreedor e historia crediticia. Una regla es que para alguien con un salario de $1,000 debe tener como mensual máximo por concepto de deudas totales un 33 por ciento de su ingreso mensual, mientras más bajo es su sueldo, dicho porcentaje disminuye, si es más alto, aumenta por efectos de saldos disponibles para el consumo. Los potenciales acreedores miden cuál es su potencia nivel de endeudamiento basándose en sus líneas de crédito vigentes y utilizadas. Si su nivel de endeudamiento es alto, los acreedores pueden incluso pensar que usted está planeando endeudarse al máximo para después salir del país. Nada puede destruir su crédito más rápidamente que aumentando su gasto a través de la tarjeta de crédito, especialmente las emitidas por tiendas de departamentos por el interés que cobran. Su expediente ensombrecerá todo lo que usted hace, incluyendo comprar o alquilar una vivienda, conseguir un trabajo, abrir una cuenta, etc. Cada día que usted espera para pagar sus cuentas va a costarle más en interés. Si usted ve que no puede amortizar sus tarjetas de la manera que quisiera, piense en alternativas como un préstamo personal sin garantía hipotecaria para cancelar sus tarjetas o aún una mejor alternativa, si sus deudas son cuantiosas, piense en un crédito personal con garantía hipotecaria (si tiene un inmueble). Esta última alternativa será probablemente la más económica y la que aliviará mejor una carga de deudas significativa.

Deudas: Un balance necesario

El número de tarjetas de crédito en Perú, ha estado creciendo vertiginosamente en los últimos años, sin embargo ¡los peruanos seguimos diciendo que la situación económica personal no mejora! ¿Cómo es posible entonces que si nuestra situación no ha mejorado, queremos endeudarnos más? Esta es una paradoja para los sociólogos y economistas. Sería lamentable que entremos nuevamente en "trompo" tal como lo hicimos durante los años 90.

Hemos visto entonces que, idealmente, usted no debería pagar los altos tipos de interés que lo conducen a proporcionarle más dinero a los prestamistas y menos dinero a usted. Si somos realmente libres desde un punto de vista financiero, debemos asumir que somos serios sobre la reducción de nuestra deuda personal y que estamos dispuestos a hacer lo necesario para conseguir eso. Tomando los pasos correctos y teniendo cierta disciplina, podemos tener una buena posibilidad de alcanzar nuestra meta.

Examinando nuestra forma de vida hagámonos estas preguntas: ¿Estoy con frecuencia atrasado en mis pagos? ¿Si pierdo mi empleo, estaría en dificultad financiera inmediata? ¿He retirado mi CTS para pagar gastos actuales? ¿Me llaman acreedores por cuentas atrasadas? ¿Utilizo regularmente avances de la tarjeta de crédito para pagar a otros acreedores? ¿Tengo deudas tributarias? ¿Dejo de ir al médico porque no puede permitírmelo ahora?

Ahora miremos algunos de sus gastos más pequeños y cómo pueden sumar de a pocos a su recuperación financiera: Anote en una libreta cada día por un mes, en qué gasta usted. Haga recuadros indicando qué tipo de gasto es, por ejemplo: diversión, comida o bebida fuera del hogar, suscripciones, transporte público y privado, alimentos, etc. Apunte cada sol, día por el día, incluyendo cuándo toma prestado. Puede hacer esto en cualquier papel, transfiriendo esto todos los días a su libreta cada noche. Haga esto durante un mes, pasado el cual, debe usted analizar al detalle qué gasto pudo evitar y cómo ese gasto pudo reducir sus deudas actuales. Cosas tan insignificantes como un corte de pelo o el sandwich con café de las 11:00 que pudo hacerse en casa, podrían empezar a tomar relevancia.

Casas de empeño: Nunca

Posiblemente el método más caro jamás inventado para cubrir sus necesidades sea el de la casa de empeño, en la cual usted generalmente deja joyas en garantía a cambio de dinero con la promesa de recuperación futura mediante pago. Si usted sin embargo quiere recurrir a un negocio de ese tipo, tenga mucho cuidado con lo que firma. Le sugerimos no recurrir a este tipo de financiamiento ya que las tasas de interés implícitas en ese tipo de operaciones son verdaderamente exorbitantes. Haría usted mucho mejor si vende sus joyas y, si permanecen aún a la venta cuando se recupera financieramente, proceda a re-comprarlas (si realmente las aprecia, claro).

Tomando prestado inteligentemente Antes que haga cualquier cosa, obtenga una copia de su informe de crédito personal a partir de la una de las dos centrales de riesgo: Infocorp, Superintendencia de Banca y Seguros o Certicom. Esto es crítico. Si cualquier cosa en el informe es erróneo o se encuentra en conflicto con la realidad, corríjalo de inmediato. Después de esto, aquí tiene dos buenas opciones para reducir sus deudas. Tal como mencionamos líneas arriba, puede solicitar una préstamo garantizado con un inmueble, donde usted pone activos como colateral del préstamo, el tipo de interés se podrá acercar al 15 por ciento de interés mediante esta modalidad. Puede también intentar un préstamo sin garantía (sin colateral) el cual bajo un escenario ideal, se ubicará en un 17% y como máximo en un 30%. Definitivamente esto le resultará más provechoso que una tasa de interés de tarjeta ¡con 52%!

Es más, si somos un poco más creativos podríamos por ejemplo plantearnos usar nuestro crédito hipotecario vigente -si tenemos uno- para hacer lo siguiente:

Pedirle a nuestro banco que consolide todas nuestras deudas personales y que las incorpore dentro de su crédito hipotecario vigente. En Creditosperu.com también podemos hacer esto, efectuando lo siguiente: Cancelamos tanto su crédito hipotecario como sus préstamos personales, trasladando todas sus deudas incluyendo la hipotecaria, a una institución financiera que le ofrezca las mejores condiciones para el paquete total de sus deudas.

Una investigación en los EE.UU demuestra sin embargo que apenas algunos años después de que mucha gente paga sus deudas con un préstamo hipotecario, llevan a cabo nuevamente una cantidad significativa de nueva deuda usando tarjetas de crédito. Aquí está la trampa que usted debe evitar a toda costa: una vez que está libre de deuda, ¡no caiga de nuevo en el mismo problema!

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